6 noviembre, 2017 Equipo Noguerol

Cómo evitar el concurso de acreedores I

Con este artículo iniciamos una cadena de posts que tienen por objeto ayudarte a evitar el temido concurso de acreedores.

Te hablaré de los errores de gestión típicos en esta situaciones y de las herramientas que utilizamos en nuestra firma para resolver con éxito las dificultades de las empresas. Además, conocerás las bases de un buen plan de reestructuración.

Lo primero que debes saber es por qué motivos acaban las empresas en concurso de acreedores: a lo largo de mis veinte años de experiencia, tras una dilatada crisis económica en nuestro país, he podido observar cuáles son las causas típicas que provocan que una empresa acabe en concurso de acreedores. No he hecho un listado exhaustivo, pero he destacado aquéllas que con más frecuencia se han presentado:

 

  1. Ausencia de sistemas de control.

La realidad de la pequeña y mediana empresa es bien diferente de las grandes compañías. No todas cuentan con equipos profesionales de dirección, sino más bien con personas que han crecido profesionalmente a la vez que la empresa.

En este contexto, no todas han llegado a implantar sistemas de control de la gestión, que les permita visualizar la situación actual y la previsible evolución del negocio.

Los llamados “cuadros de mando” forman parte de ese conjunto de herramientas más avanzadas que permite a los equipos directivos vaticinar la evolución de la compañía. Básicamente consisten en la determinación de una serie de indicadores (kpi) de las magnitudes de la empresa que son representativos de la positiva o negativa evolución de sus resultados. (EBITDA, nº unidades producidas, eficiencia de capital, etc).

Cuando los directores no tienen visibilidad sobre la evolución de la empresa, difícilmente van a poder detectar con la suficiente antelación la verdadera situación que les permita adoptar medidas con el tiempo suficiente para evitar el colapso financiero.

En muchos de los casos nos encontramos con empresarios que no saben ni cómo ni cuando han llegado a la situación de insolvencia.

Consejo: Implanta en tu empresa un sistema de control que te permita visualizar en cinco minutos, cual es la evolución de las magnitudes claves de tu empresa.
  1. Ausencia de Planificación.

Otra de las realidades a las que nos hemos tenido que enfrentar es la ausencia de planes de negocio en las empresas. Muchas de ellas nacieron sobre la base de un buen plan, pero cuando alcanzaron su cénit dejaron de planificar y revisar su modelo de negocio; de tal manera que han seguido gestionando por “inercia”, sin revisar  las variables de su mercado o el comportamiento de su competencia.

Un buen plan de negocios es aquel que se sostiene implementando distintas soluciones en función de las vicisitudes que nos vamos a encontrar. Es fundamental que contemples varios escenarios a corto y medio plazo, para que tus estimaciones sean lo más realistas posibles.

Consejo: Un plan de negocio es un documento vivo, que requiere su continua revisión e implantación. Planifica. No dejes al azar la evolución de tu empresa. Se pesimista en las previsiones de ventas y generoso con los costes.
  1. Falta de adaptación a los cambios.

Una de las grandes desventajas de la globalización es la velocidad a la que se producen los cambios en la oferta y demanda de productos y servicios.

Gran parte de nuestros clientes son empresas que han sido rentables y prósperas durante décadas, pero que sin embargo, de la noche a la mañana, se han visto en dificultades.

Hace una década Motorola, Ericsson y Nokia se repartían el mercado de la telefonía móvil como un auténtico oligopolio, siendo compañías alguna de ellas casi centenarias. Hoy en día, apenas tienen una presencia testimonial en ese mercado, sin embargo Samsung no vendía móviles entonces, y ahora tiene casi el 50% de la cuota del mercado. Este es el paradigma de la falta de adaptación.

Consejo: Ten un ojo puesto en tu empresa y otro en lo que está ocurriendo en el mercado. La diferencia puede ser convertirte en su líder o desaparecer de él.
  1. Rigidez en las estructuras de Balance.

La sobredimensión es una constante con la que se encuentran las empresas en dificultades. La diferencia de aquellas que consiguen superar estas situaciones es la agilidad y flexibilidad para modificar sus activos y pasivos.

Los activos improductivos o pasivos desestructurados, forman parte de la primera línea de deberes de cualquier plan de reestructuración empresarial.

Es constante la casuística de empresas que han tenido que concursar y liquidar por acometer megainversiones (fábricas, instalaciones, etc) confiando en crecimientos de su demanda continuos sin prever ningún tipo de desviación.

La consecuencia es un excesivo endeudamiento, cuya amortización consume todos los recursos líquidos de la empresa,  sin poder destinarlo a la propia generación de negocio.

Consejo: Cuando te enfrentes a un nuevo proyecto, negocio o inversión pregúntate cómo lo podrías desmantelar en caso de no funcionar, sin que afecte al resto del negocio.
  1. Rigidez en las relaciones laborales.

Otra de las grandes lecciones que hemos aprendido fruto de nuestra experiencia es que da exactamente igual lo solvente que sea el Plan de reestructuración empresarial que diseñes o lo solvente que sean los abogados y asesores que intervengan. Si no cuentas con un equipo de personas con la mentalidad “plástica” y “flexible” que requiere el reto de “dar la vuelta” a una compañía.

No sólo me estoy refiriendo a la rigidez del marco legal para extinguir, suspender o modificar las relaciones laborales de tu empresa, sino a tu propia capacidad para liderar al equipo hacia otro modelo de negocio. La capacidad de transmitir una nueva visión y enfoque que un Plan de Reestructuración requiere.

Consejo: Dedica el mismo tiempo que has empleado en elaborar tu plan de negocio a comunicarlo a tu equipo.

Hay muchas más causas que provocan la situación de crisis empresarial, pero creo que estas son las más relevantes y que con más frecuencia nos encontramos.

En el próximo post, Cómo evitar el concurso de acreedores II, te hablaré de cual es el principal factor de éxito en un plan de reestructuración para evitar la quiebra de tu empresa.

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